Nuestros comienzos
Alfonso García del Río, apasionado por las piedras preciosas y las joyas, proviene de un negocio familiar con más de un siglo de historia y decide continuar con la tradición y la esencia del fascinante mundo de las piedras preciosas, que comienza con su abuelo, Demetrio García del Río, reconocido y acreditado joyero de Madrid desde 1899, quien tuvo el honor de inaugurar en 1914 una emblemática instalación en Madrid, la “Bolsa de Diamantes, Perlas y Piedras Finas” en la calle Espoz y Mina 3, que se convierte en poco tiempo en un establecimiento de gran relevancia en el comercio de piedras preciosas y joyas en España. Debido al éxito obtenido con su iniciativa amplía su negocio en 1918 con una nueva instalación de la Bolsa en la Carrera de San Jerónimo 7 y 9, siendo ambas calles en aquella época el epicentro del comercio de joyería en Madrid. Proseguido el negocio por su hijo Fernando en 1949, continuará con el comercio de diamantes y perlas, afianzándolo en las piedras de color reinas, rubí, esmeralda y zafiro, como también en las perlas naturales, instalándose en un nuevo despacho de joyería en el emblemático edificio, denominado de las cuádrigas, en la calle Alcalá 16 de Madrid, dedicándose fundamentalmente a la venta mayorista profesional hasta principios de los años 80.
Alfonso García del Río, quién compartió con su querido padre y maestro el gusto y el amor por las piedras preciosas y las joyas, comienza sus estudios de gemología en 1984, ya retirado su padre, en la Universidad Autónoma de Madrid, hasta 1986. Posteriormente, una vez obtenido el título de Gemólogo, continuó un año más los estudios para obtener la titulación de Gemólogo Especialista en Diamantes y desarrollar una tesina sobre la Esmeralda.
Especialista en diamantes y piedras de color, en 1988 comienza su labor profesional en la venta mayorista llevando la cartera de diamantes y piedras de color de su familia y desarrollando a su vez el aprendizaje necesario para la clasificación de diamantes con las fuentes y amistades de su padre y abuelo provenientes de la Bolsa de diamantes de Amberes. Así mismo a finales del año 89 colabora también con la cartera mayorista en rubí y zafiro de uno de los miembros de la famosa firma de joyería Sanz, familias a las que les unían lazos de amistad ancestrales desde la época de los abuelos de ambas. Concretamente trabaja en colaboración con la firma Francisco Sanz de Madrid, durante poco más de un año.
Una vez se encuentra preparado, con la experiencia y conocimientos necesarios adquiridos durante esos tres ricos años, decide establecerse en su propio despacho en la calle Alcalá 99 a principios de 1991, afianzando su propia cartera de piedras preciosas, comprando y colaborando con reconocidos y acreditados comerciantes de fama mundial en las bolsas y centros de comercio internacional de los países de origen para la venta mayorista de gemas. Tailandia para el comercio de rubíes y zafiros, Colombia e India para el de esmeraldas y Amberes, Bélgica para los diamantes. Después de unos años en el despacho de Alcalá 99,se traslada a otro singular edificio de la calle Velázquez en el que se encuentra desde entonces. Es ahí donde comienza a desarrollar una faceta más en el arte de la joyería.
Nuestra pasión
Además de sentir una atracción especial por la rareza y la extraordinaria belleza de las gemas y de los valores que éstas pueden transmitir, Alfonso desde siempre ha tenido una inquietud por la creatividad en el arte del diseño y la creación de joyas y es entonces cuando comienza a diseñar y realizar piezas de alta joyería que se distinguen fundamentalmente por tener un diseño de estilo clásico atemporal, pero a la vez sencillo y moderno, realzando principalmente la piedra y otro de estilo “Art-Decó” de los años 20 y 30 dándoles un toque de modernidad, siendo ambos estilos acordes con su propio gusto y personalidad.


